Preguntas frecuentes sobre el alquiler de cajas de seguridad - Money Safe Box

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Preguntas frecuentes sobre el alquiler de cajas de seguridad

Cajas de Seguridad
El alquiler de cajas fuertes en los bancos es uno de los servicios para guardar los bienes y valores preciados fuera del entorno de uno como ser la casa.

Las cajas de seguridad en alquiler son un servicio ofrecido por las entidades bancarias donde no sólo podemos guardar dinero en metálico, sino también otros bienes, como joyas y documentaciones, siendo totalmente confidencial lo que se guarde en ellas. En este post, responderemos diversas cuestiones al respecto.

¿Qué se puede guardar y cómo?

Las entidades cuentan, entre sus productos y servicios financieros, con las denominadas “cajas de alquiler” o “cajas fuertes” que se sitúan dentro de una cámara acorazada que maximiza su seguridad. En dicha caja podemos depositar desde dinero, hasta joyas, documentos o cualquier otro tipo de bien. Las limitaciones que haya sobre los objetos que se pueden o no depositar han de venir reflejadas en el contrato. Por ejemplo, sustancias peligrosas, nocivas o de comercialización prohibida quedan totalmente excluidas.

El contenido de la caja es estrictamente confidencial. Es decir, el cliente no tiene que declararlo y nadie tiene que saber qué hay. Esta confidencialidad es una de las características más peculiares de este servicio, ya que la entidad tiene total desconocimiento de lo que hay en su interior. Por ese motivo, es el titular de la caja el que responde sobre los objetos allí depositados, que deben ser lícitos y no perjudiciales. No obstante, debemos conocer que la caja fuerte puede ser abierta por orden judicial o si Hacienda lo considera oportuno.
¿Cuáles son sus costes?

El costo de una caja de seguridad depende de varias variables, además del hecho de que cada entidad aplica sus propias tarifas. La primera de ellas es el espacio contratado. A grandes rasgos existen cuatro dimensiones comunes:

11×29×46 centímetros cúbicos
16×29×46 centímetros cúbicos
22×29×46 centímetros cúbicos
33×29×46 centímetros cúbicos
En estos casos, los precios se suelen situar entre 100, 150, 200 y 300 euros anuales, respectivamente. A estas cuantías, que suponen el alquiler por alquilar la caja, hay que sumar otras comisiones que aplican las entidades. Las más habituales son:

De apertura y/o una fianza, siendo la segunda solamente recuperable al final del contrato.
Una comisión cada vez que se desee abrir la caja.
El coste de los seguros que se hayan contratado.
Suplementos por incorporar a otros autorizados que también puedan acceder al contenido de la caja.
Como vemos, son variadas pero debemos conocerlas desde el momento que firmamos el contrato. En cualquier caso, si se va a dar un incremento de estas comisiones, nos deberá ser comunicado de forma previa. Aunque podemos apreciar que es un servicio al que se le aplican bastantes sobrecostes, las mismas no suponen un negocio ni mucho menos rentable. Por ello, la política que siguen la mayoría de las entidades es que en cada provincia sólo hay una sucursal que cuente con este servicio.

¿Qué tipo de clientes pueden alquilar una caja de seguridad?

En la mayoría de las entidades es un servicio reservado para los clientes que tienen cierta vinculación con ellos. Es decir, que tengan algún tipo de producto ya contratado con ellos. Un requisito que es casi común en todas, es contar con una cuenta corriente (y tener un saldo mínimo en ella) en la que se domiciliarán los pagos del alquiler. Lógicamente, este tipo de servicios puede atraer a un perfil peligroso o no deseable (joyas robadas, blanqueo de dinero, etc.). Por ello, no sólo hay que ser un buen cliente en términos monetarios. La entidad querrá conocernos perfectamente y tener la confianza en nosotros.
Y en caso de robo… Es improbable pero no imposible. Por ello, las entidades recomiendan a sus clientes acogerse al seguro básico o contratar una cobertura adicional. Dada la confidencialidad que rodea a este servicio, se suele establecer una cantidad cerrada por el banco en concepto de seguro de los bienes allí depositados. Este importe puede variar de unas entidades a otras. Si queremos contratar seguros complementarios sin declarar el contenido, estos cubrirán una baja cuantía de aproximadamente 6.000 euros. Todo lo que supere esa cantidad, en caso de querer que sea asegurado, deberá ser declarado previamente y comprobado.

Esta opción de declarar los objetos que dentro se guardan, es una alternativa que a veces no suelen ofrecer las entidades, ya que en ocasiones prefieren limitarse a ofrecer el servicio de alquiler de cajas y que, al no conocer en ningún momento lo que contienen, no se pueden hacer responsables de los sustraído en caso de que pasara algo.
 
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